Historia de las carrozas fúnebres

 
 

Vehículos Fundamentales En El Ritual Funerario

 

Mucho Más Que Vehículos

Como un aporte para el patrimonio histórico en nuestro país, existen en Colombia varias colecciones  de carrozas fúnebres antiguas, desde las primeras utilizadas y tiradas por caballos, hasta las últimas tendencias . La belleza y calidad de estos autos clásicos y antiguos, nos enseña y transporta en el tiempo enseñándonos como nuestros antepasados honraban a su ser querido en el momento de partir de este mundo terrenal.

La mayoría de estos Vehículos participaron en la última feria de las flores, en el desfile de Autos Clásicos y Antiguos. Los originales coches fúnebres, además de su fundamental papel social, pompa y solemnidad, e intima relación con las flores y su referencia ante el ritual, constituyen una sobria evocación del pasado. Estos vehículos son templos móviles que forman parte de la dignidad que le hemos dado al tema de la muerte.

Su condición sacra los convirtió en símbolos para los rituales y ceremonias que, sin duda van más allá del culto, del homenaje de despedida que con solemnidad, tacto y sensibilidad humana son el último tributo de los seres queridos a los  que partieron.

La innovación del coche fúnebre tirado por caballos se atribuye a Inglaterra en el año de 1894. El desarrollo de este es tan interesante como el origen mismo de la palabra. Cuando los reyes británicos del siglo XVI eran sepultados sus imágenes de cera, las ubicaban sobre tumbas debajo de un pesado doset, (carroza o vehículo. que protegía la efigie del monarca meses después de ser sepultado. Ese significado inicial en el que las palabras coche o carroza fúnebre han llegado a utilizarse hasta nuestros días como medio de transporte y templo móvil que protege el cuerpo en el camino hacia la disposición final.

Antes, el traslado de los cadáveres a su morada final, en el cementerio, era con cortejos a pie  y el cuerpo se cargaba en un catafalco, tarimón, tumba, anda o pedestal. Marcas como Sayar Scovill, Crystal o Superior son famosas por sus carrozas.

El traslado de los cuerpos de las personas fallecidas en la ciudad en carrozas o coches fúnebres se inició recién entrando el siglo XX.   El cochero Luis Gaviria importó dos coches fúnebres que arrendaba a las funerarias de la época.

De acuerdo con los historiadores, fue en enero 15 de 1509, cuando en América se vio el primer funeral con carroza a motor acompañada por una procesión de automóviles. Luego en 1924, apareció en escena la verdadera carroza limusina, carente de toda ornamentación.

En 1909 se vio por primera vez en aquellas latitudes una carroza a motor, y en 1924 apareció la limosina carente de toda ornamentación, cuenta el empresario del sector Luis Fernando Arango, gerente de Funeraria San Vicente.

Entonces, los coches fúnebres motorizados aparecieron a la par con la evolución del rito y se convirtieron en parte fundamental de este. Las  Funerarias en ese entonces, adquirieron vehículos tales como Linconl y Buick, en la década de los 30 diseñados en especial para cumplir con esta función y otorgar al ceremonial el carácter ritual y de respeto que amerita.

En el período comprendido entre las décadas del 40 y el 50, las firmas adquirieron los carros más característicos, como los Cadillac, construidos específicamente para funcionar como templos móviles en la disposición final del cuerpo.

En los años 60  se empezaron a utilizar las camionetas Ford aptas para desplazarse entre provincias.

Para  los años 70 y 80  se continuó la tendencia de utilizar las Cadillac y también aparecieron  las carrozas florales que como su nombre lo indica permitió que se expusieran las flores sobre la carroza y también estaba la denominada pajarera la primera en albergar el cuerpo dentro del vehículo. En los 90  aparecen otras marcas como la Mercedes, Peugeot con diferentes carrocerías sin salir de la tendencia estilo limosina.

En la actualidad su variedad radica en la utilización de una pintura diferente al negro y se empezaron a utilizar colores como el azul y el vino tinto entre otras, con el particular diseño aerodinámico de los tiempos modernos que con tienen mecanismos de agarre para que el cofre no se deslice.